Dicen que los momentos de alumbramiento mental están sintonizados con el de la deposición y tienen un sitio en común “el baño”. Pues precisamente cuando hoy me encontraba en aquel lugar debido a un retorcijón que me movilizaba mi aparato digestivo, escuche en tono agudo y sorpresivo ¡que no le vuelvan a decir más mentiras!, aunque esas palabras no se produjeron en mi encéfalo me inspiro. Salí del lugar apresurada con el objetivo de averiguar de que se trataba y al indagar con la fuente emisora del grito me remitió a una caja cerrada que fue intervenida cual evidencia policial, suministrándome el objeto de características notablemente francas y esperanzadoras de lo que quiero que sea la interacción en esta sociedad: SINCERA, mejor dicho… a calzón quitao!.
Pd: Por si las moscas mentirosas ya me adiestré




